viernes, 30 de marzo de 2012

When It´s Over


Tras el polvo de algunas memorias y resequedades, la mente comienza a girar nuevamente. De los rescoldos del tiempo se sabe que se avecina lo cotidiano, lo usual, lo de siempre. Sólo el alma es capaz de engañar a la mente y solo la mente sabe cuando se deja engañar. El corazón? El corazón solo es un sapo que siempre late.

De pie en los escombros y sacudido por extraños alumbramientos, esto parece el paisaje de la cotidiana desilución, disolución, involución. Paredes que nada sostienen y solo quedan los clavos donde se colgaban cuadros de antiguas sonrisas. Lozas rotas por los suelos y carcomidas migajas de besos, mendrugos que nadie recogió a tiempo. Es como el tardío despertar de un primero de Enero, con la resaca en los ojos y arrepentido de todo lo que supones que en medio de la embriaguez, hiciste dejandote llevar por esos engaños del cuerpo. No lo recuerdas, pero sabes que alguien, tarde o temprano, vendrá a hacerte el recuento.

Cuando todo se acabó sabes que ha llegado la hora de buscar las botellas vacías para tirarlas al salir, desechar los cascarones de lo que bebiste hasta el hartazgo y el fastidio, hasta que la lengua se te durmiera. Buscar los ceniceros donde apagaste las colillas de esos pequeños y placenteros fuegos antes de arrojarlas con asco, lejos.

Es momento de buscar tu saco porque cuidaste no dejarlo lejos ni jamás dejar mas rastro de prendas por si alguien se ponía pesado y tendrías que salir sin despedirte. Buscar en su bolso interno tu cartera, asomarte y comprobar a cuanto asciende el gasto... Siempre divertirse es un despilfarro. Pero también siempre apartas suficiente para el taxi que te regresará a tu vida comfortablemente.

Y llega el momento en que todo acaba, ves los rostros de los presentes, iluminados ahora por la claridad del día y ya no parecen tan alegres, ni interesantes, ni tan entusiasmados como en el calor de la madrugada y sus vapores. Sabes que todo pasa, pero hay cosas que solo duran una noche. Es hora de ir a extraer tu música antes de que te rayen ese preciado disco que nadie supo entender, pero que tu lo compartiste y guardarlo en su caja, luego en tu bolso, para una mejor ocasión.

Es momento de hacer el nudo a tus zapatos que aflojaste porque pensaste en medio de la embriaguez, que te quedarías toda la vida. Es cuando todo acaba que miras alrededor y te preguntas cuanto tiempo habrá pasado. Es cuando todo termina que te sacudes de las hombreras elogios y ofensas, dichas o recibidas al calor de un tinto o uno en las rocas, que al final, todo queda entre conocidos.

Es cuando todo acaba que te miras al espejo y sabes que volverás a casa hecho una ruina, que nadie dirá nada cuando llegues y te dejarán dormir hasta que anochezca nuevamente. Es cuando todo termina que miras los sueños de todos regados por los suelos, cuando ves la última aceituna por disfrutar del tazón y te la llevas a la boca como amargo desayuno mientras contemplas el final y dejas el palillo con cuidado para que nadie despierte, porque es tiempo de marcharse. Porque la fiesta de la vida no se trata de ser quien divierta a todos con sus chistes, ni de ser quien el mejor vestido, tampoco de ser el anfitrión ni un invitado del invitado. La fiesta de la vida se trata de saber llegar no demasiado temprano, ni demasiado tarde y sobre todo, de saber marcharte a tiempo, antes de que sea demasiado tarde, cuando todo haya terminado...

lunes, 30 de enero de 2012

Cornucopia - Circle of Clowns

Cornucopia


Cayendo la noche y sus sombras alargadas. Recién a llovido con esa mansedumbre de las lloviznas que no encajan en ninguna temporada, esta lluvia de Febrero que llora en Enero no tiene sentido, como no tiene sentido este inmediato silencio de lo inevitable y sus consecuencias. Se pierden batallas y cada vez parece mas lejana la victoria, la guerra se prolonga ya demasiado y las trincheras de nuestros corazones están ya anegadas de ese llanto y lodosas de estas lejanías.

Como en esa mítica noche de tregua en el frente, nos reunimos para cantar esta noche de paz, donde el frío nos carcome los sueños y una extraña humedad nos duele en los huesos. Nuestras plegarias de salvación no serán ya de nuevo suficientes, nuestros ruegos por que Dios reuna lo que como humanos nos empeñamos en separar ya no alcanzan ni la mas baja de las nubes. No buscamos ya soluciones, sino romper el tedio de esta costumbre que como la guerra, se ha prolongado demasiado.

Atormentados en todos estos sin sentidos, en medio de estos estruendos que nos hacen brincar de la cama por las madrugadas, sabemos que las respuestas han tocado a nuestras puertas para iluminar la siempre ciega fe del amor. Estábamos aquí para respondernos, mas no para preguntarnos y ahora, las respuestas aparecen frente a nosotros tras este empañado cristal de una noche de Enero, la última noche de Enero que se empeña ya en ser Febrero, con su frío y su lluvia siempre fuera de tiempo, con su viento que grita y hace aspavientos pero que sabemos, jamás puede hacernos daño.

Así, un cuerno abundante aparece en la mesa, como banquete de nuestros sueños, o empacho de nuestras desiluciones. Un poco de vino lo resolvería todo, como siempre. Un poco de embriaguez para encontrar de nuevo en la piel aquello que creemos, son las soluciones. Un poco de enredar de nuevo los cuerpos para sentir la certeza de que esta vez, será diferente, que esta vez lo lograremos, que esta vez, al despertar, la guerra habrá terminado y comenzarán los girasoles a voltear al sol...

Un poco de vino y su embriaguez, de ese abundante cuerno de frutos secos y líquidos atormentadores, es lo que necesitamos para volver a creer que toda guerra vale la pena, que merece la pena caer en cualquier batalla iluminados por esta fe. En nuestra mesa la abundancia no aparecerá de nuevo jamás. Lo sabemos, y nos preparamos para inundar las trincheras del corazón y colocar minas a nuestras ilusiones para hacerlas estallar.

En esta noche, damos vueltas y no nos vemos, porque siempre nos damos la espalda, buscándonos. Olvidamos las reglas y jugamos como Dios nos da a entender. Nos dejamos llevar por este camino de salvajes actos y nos hundimos aún mas las espinas que salpican nuestras lenguas en cada voz.

Una extraña noche sin sentido es lo que necesitamos, una noche de abundancia, de todo lo que ya no sabemos como decirnos, una noche donde nos hartemos de comernos y bebernos y la cruda nos dure meses enteros, o toda la vida que nos queda, al menos... Necesitamos la abundancia de los cuerpos, no una noche de lluvia y frío, adornada con silencios. No una noche sin sentido como esta, donde lo que sentimos da vueltas y vueltas por la amargura, como daría vueltas, desquiciado, un payaso sin circo.

jueves, 12 de enero de 2012

Sisters of Mercy - When You Don't See Me (Subtitulado al Español)

A Hole In The Hands.


La grieta que se abrió a nuestros pies pronto será un abismo al que nos asomaremos para arrojar en esa mirada los sueños. Fue siempre demasiado para ser verdad, rasgamos la delicada seda del espacio y la rasgadura de nuestra esperanza se sigue corriendo infinitamente. Nos asomamos ahora al abismo bajo nosotros, que nos traga, y padecemos vértigo.

Poco a poco las sombras caerán sobre los dos y nos volveremos borrosos, un buen recuerdo, algo que soñamos y creemos que sucedió. Uno a uno, los lazos que ya son pocos se van desbaratando, los nudos nos dan tirones que lastiman nuestras manos al tratar de aferrarnos a la única cuerda restante de salvación. Pero las cuerdas se nos resbalan demasiado pronto y ya no toleramos las llagas abiertas que escuecen nuestro orgullo y respeto. ¿Es acaso la costumbre la única cuerda que nos sostiene?

Salimos uno del otro al amanecer, sin saber donde pasamos la noche estando nuestros cuerpos juntos. Noches enteras de ver como te pierdes no sé donde ni en que sueños. Eternas noches de no poder dormir admirando y escuchando como esta cuerda se estira y cruje, de humedecerla con un poco de llanto para evitar que reviente por la sequedad. Pero nos despedimos al salir el sol y el día siempre reseca nuestra única salvación.

Desapareces bajo tu propio mundo. Desparezco bajo mis propios silencios y no sabemos si la noche nos volverá a reunir. Mientras, nos perdemos de vista volviéndonos pequeños con la distancia y me dejas de ver. Dejamos de existir.

Te sé buscando otro camino, uno donde puedas crecer. En mi propio crecimiento y transformación estoy dejando mucho detrás, pero no lo puedes ver si no estas aquí. Y pienso que debe ser duro abandonar algo para buscar algo más. Siempre creemos que hay algo mas, algo mejor. Elijo no ver para no sentir, alejarme para desconocer, dejar de existir para que llegues a donde vas.

Con las horas contadas, desaparecemos y al amanecer nos alejamos hasta dejarnos de ver. Ya no puedo saber que anida en ti ni aquello que cruza tu mente y prefiero cuando nos dejamos de ver, dejar de existir, admirar el abismo en silencio para vernos desaparecer. Que los sueños se suiciden uno a uno arrojándose a esos pozos que hemos abierto para cuidar el corazón. Aunque siempre lo que salga perdiendo sea el corazón.

Saber que siempre todo es demasiado bueno para ser verdad... Saber que hay cosas que pintamos demasiado hermosas para el otro pero que no las podemos sostener. Y ya no me queda nada de ti, solo un par de agujeros en las manos...

sábado, 31 de diciembre de 2011

Joy Division - Love Will Tear Us Apart

Emigrar


Frío en las venas cavas de añejados sueños y la sequedad de la boca que continúa con sed. Esta no es sino la estela de un año maldito que arrastraba cadenas en los pies, de un año que arrastraba la incontenible marcha del tiempo, que dejaba pedazos de horas, restos de la lepra del tiempo. Este no fue el mejor tiempo para que intentáramos ser audaces.

Ya no hay años incontenibles y desbordantes de rosa y azul, solo el morado de las noches que llenó de brillos las estrellas, la sal seca de cada llanto que cuece la carne de nuestras mejillas, que arde, que seca nuestras esperanzas y que al final, ambos tenemos destrozadas las plantas de los pies que ya se hartaron de andar, de buscar el camino, de pisotear la espera y su fe. Ya no hay respeto que nos una ni queda ya nada por salvar. El agua del pozo se ha agotado demasiado pronto y todas nuestras palabras se mudaron a otro pueblo, no nos dijeron ellas donde, para que no fuéramos a buscarlas ya nunca jamás.

Así, al final nos quedamos solos con solo nuestras manos y sin palabras. Dentro de poco, con menos miradas, y nos llenaremos de polvo y en nuestros sueños nos mudaremos a un pueblo nuevo y sin frío en las venas cavas de nuestros tintos corazones, barrica carne de roble que fuerte late y no se rompe, eso son nuestros corazones. Brindaremos mañana por esto que ya se ha ido, por esto que va dejando pedazos de si lastimosamente y escucharemos como el amor arrastra las cadenas a las que lo sujetamos para que no se fuera y que al final, se termina yendo. El tiempo dejará pedazos de horas leprosas en el suelo, horas que nadie ya querrá tocar.

Arrancaremos de nuevo esta masa, esta mole que se estacionó para nada, hecharemos a andar de nuevo la maquina de la vida, desbrozaremos los rieles y limpiaremos sus chimeneas. Partiremos cada uno sobre las vías férreas de nuestras necedades y obstinaciones que no supimos desmantelar, por diferentes caminos. Arrancaremos de nuevo pesadamente esta forma de vida, esta forma de ser, esta certeza de que las palabras no volverán y de que miradas, quedan ya muy pocas. Porque quizás este fué un año maldito para muchas cosas, para comenzar. Emigrar.

lunes, 19 de diciembre de 2011

The Saddest Of Nights


Muda la boca, sonríe. Ya no sabe como decirte que todo se torna demasiado gris para hacerlo llevadero, y las letras se le acabaron a mi lengua para decirte que así no es como tenía pintadas en mis cavernas las rupestres imágenes de la felicidad.

Callado en medio de las noches, permanecer rodeado de silencio, mudo, sin risas, sin miradas, sin escuchar nada más que el avance de las madrugadas y sus ruidos. Pasar la noche en vela imaginando historias, cosas, cualquier cosa que mate el tiempo mientras que mi brazo cruza por debajo de tu cabeza y permanezco en soledad. Cualquier cosa, hasta quedar dormido siempre cerca del amanecer.

A veces me platico a mi mismo acerca de los tiempos que no me tocó ver, de esos tiempos que desconozco pero que como se me antojan. Otras veces, me digo que todo está bien, que los latidos de mi corazón jamás habrán de detenerse, que jamás mi cerebro habrá de traicionarme durmiendo para siempre antes que yo. Las menos, me digo que este ruido imperceptible todas las noches no es el del cáncer que me corroe y yo sin saber...

Que corto es el tiempo, que mísera es la orden de que dure tan poco la vida. Que angustia me invade cuando escucho como el tiempo escurre como una gota de la llave que se tira... Se siente que en esa pequeña pero constante fuga, se escapa la vida. Una gota que cae y el segundero de mi reloj, son el ancla de mi insomnio. Que corta es la vida para pasarla con los ojos cerrados viviendo en mundos que no son este mundo. Si duermo, no sueño, o sueño poco. Ya me perderé en otros mundos cuando duerma eternamente.

No entiendo la calma de los que duermen, no entiendo la aceptación de las cosas con esa humildad y parsimonia. No entiendo como duermes mientras la vida se nos escurre de las manos, como segundo a segundo se fuga para siempre en instantes que nunca volverán. No entiendo la absoluta calma de tu respirar mientras vivimos a la expectativa de confiar que seguiremos aquí mientras ese pedazo de carne bestia que sólo late, no nos falle, no entiendo como no pasamos noches enteras viviéndonos y devorando el poco tiempo que nos han regalado, no entiendo como cierras los ojos y desapareces quien sabe donde, confiando en que ese intestino absurdo y enrollado que tengo por cerebro no se duerme antes y para siempre. No entiendo como no te despierta a media noche el corroer de un cáncer cualquiera que me invade.

No me gusta tu sueño. No me gusta porque es cuando no se donde estas verdaderamente. Y ya no sé como decirte, si cuando estés dormida o cuando estés despierta, que ya no sé como decirte que las noches me consumen y me asfixian, que es en las noches cuando suelo perderme y cavilar todas las cosas que hago siempre en mi vida, que son estupideces o locuras. Ya no sé como decirte que cuando me quedo mudo por las noches, en lo solitario, me vienen a la mente cosas, ideas que al corazón le hacen daño. Ya no se como decirte que es en las noches cuando mi alma se hecha a andar y que te saca ya mucha ventaja, que en tu andar del día, ya no la alcanzas. Ya no sé como decirte que soy como una barca vieja que se va cuando llega en las noches la Luna y se la lleva dentro la marea alta... Ya no sé como decirte que tu sueño es una puñalada.

Ya no se, de verdad como decirte en medio del día, que no entiendo como puedes dormir con esa calma confiando en que cuando despiertes, todo seguirá igual, que hay cosas que suceden cuando todo está en calma, que no entiendo como puedes dormir, como si estuvieras segura de que al despertar, no habremos, alguno de los dos, desaparecido para siempre...

martes, 13 de diciembre de 2011

Klaus Nomi "The Cold Song"

The Coldest Eyes.


Fríamente las manos se extienden a lo largo de las sombras, en medio de esta media noche que nos disuelve. Fríamente acariciamos los rostros besamos los deseos y caemos en cuenta de que nuestros rostros se encuentran ya demasiado cerca. A veces llego a sentir que el amor es el dolor del choque de las bocas, del dolor placentero de la caída al vacío de mi mirada, al pozo insondable de tu mirada. A veces, menos tal vez, llego a creer que el amor es solamente eso que nos sucede cuando no nos tenemos cerca.

Fríamente abordamos la noche y entre estas canciones de siempre, nos acariciamos, si, fríamente. Uno tras otro, los colores cambian y nuestras almas se iluminan como psicodelicas vías lácteas. Nebulosas de sentimientos encontrados hace poco, que nos hacen perder las órbitas de nuestros pasos. Como estrellas, giramos. Como estrellas, caemos y como estrellas, nos despedazamos. Como estrellas, también, apenas descubrimos que uno a otro, nos devoramos. Caníbal es a veces el amor cuando se acelera demasiado.

Fríamente caminamos por las cuatro esquinas y los siete pilares, tomados de la mano. Si el tiempo no jugara tan sucio, te llevaría lejos de aquí, para tener lo que necesito de ti, para decirnos cosas que sabemos jamás se harán verdad, para sentir que estas mas tibia que la última vez y esta vez, terminar lo que empezamos. Fríamente nos miramos y calculamos que no es suficiente este espacio. Vestida de rojo o de azul, te fugas siempre. Sin tiempo que me alcance para sostener tu mano.

Fríamente sabemos que llegamos, los dos, vaciados de muchas cosas, oscurecidos de otras tantas, apagados muchos sueños, raspados de inolvidables heridas. Sabemos que en la vida solo pueden subsistir dos cosas: Luz y espacio, y ninguno quiere ceder a la oscuridad un paso. Fríamente me dices que así no es suficiente, que prefieres el torbellino de la caída a la desolación de la calma, fríamente me dices que es lo que quieres. Fríamente se que es todo lo que puedo darte.

Fríamente nos miramos... Fríamente nos esperamos.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Winter Again


Y viene el frío de un nuevo invierno, con sus despejados cielos y sus recientes promesas de limpiar este ciclo que se ha empolvado demasiado, demasiado turbio para ver a través de la realidad. En los huesos, en la piel, en el aire que entra a tus pulmones, sientes como te abandona este vacío o, al menos, se congela, sientes como se petrifican tus manos y los sueños emigran hacia el sur.

Sobre el lago congelado de tus sueños, la quietud parece una estampa, un antiguo oleo pintado por Noruegos. Sobre el lago congelado de tus sueños, observas como tus recuerdos patinan dando giros y piruetas, como fantasmas que aparecen sólo para ti, y puedes escuchar levemente el crujir del hielo bajo tus pies.

Y viene el frío que cala los huesos, que duele en las manos que están demasiado lejos ya de ti para calentarse en sus caricias para ti. Y vendrán vientos grises, nebulosos e informes a destrozarnos muchas cosas por dentro, muchas de esas cosas que no pueden recuperarse jamás. Entre el blanco de la nieve buscaremos refugio, que en un descuido se convierte en sepultura. Y esas cosas que se marcharon en esta vida no sabrán regresar.

Vendremos como cada año, con nuevas promesas y virtudes, con halagos para todo y sueños renovados. Vendremos creyendo, otra vez, que nos comeremos el mundo sin aprender que el mundo no nos dejará de comer un instante jamás.

Sobre el lago congelado de tu pecho, me sentiré cercano del fuego, porque el inclemente frío de la vida es mayor. En cubos de hielo de tus palabras cortas y distancias largas, sentiré que mis manos se queman con las brazas de tu lengua, porque el agua nieve me tiene aterido y paralizado hasta el dolor. Esfinge de hiel y hielo que no gotea mas liquido que el derramado por sus ojos.

Me pregunto, ahora que vendrá este frío y sus grises pinturas Noruegas, sus azules claros y sus noches tan largas, si encontraré en ti un poco del calor que necesita mi cuerpo, mi cuerpo que te pide a gritos el arder de un nuevo fuego, de unas cuantas chispas que iluminen este interior oscuro y en frialdad. Me pregunto si este invierno encontraré en tus ojos la ardiente chimenea, la remota y ardiente cabaña en este camino que serpentea y canta. Me pregunto si en el verano no se habrán cerrado sus puertas, si no se habrá derrumbado, si no habrás cambiado los cerrojos, si aún recordaré el camino para volver, para entrar de nuevo en ti, para revivir los momentos que por ahora, en medio de esta lluvia pertinaz de otoño, se nos borraron y parece que se están escurriendo por todos lados sin que ninguno de los dos pueda remediarlo.

Y vendrá el invierno con sus días claros y sus noches largas. Y vendrá el invierno... Y vendremos nosotros a revivir aquellos momentos, trataremos de encontrar la forma de resucitar lo que ahora, ahogandose, está en riesgo... Vendrá el frío del invierno, con todos sus males y todos sus milagros.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Sepultura - Roots Bloody Roots

Roots.


Corriendo por dentro, como miles de caballos por el desierto. Corriendo por dentro como ríos subterráneos de rojo intenso. Por dentro que nos llevamos tu y yo corriendo todo esto, todas mis noches, todas mis vidas y todas mis muertes.

No hay ya caso a seguir llevando esta manta de sueños que me cubren de tus fríos. El corazón se torna anhelo por alcanzarlo todo, por sentirlo todo y mis ojos que se elevan siempre demasiado alto, me llevan siempre a creer que las estrellas son alcanzables. Ahora las estrellas se escurren como luz entre los dedos que no saben aprehenderla.

Cortando los túneles más secretos de mis brazos, esos que nos llevan a todo lo largo hasta mis pies descalzos. Por ellos caemos riendo y llorando, peleando y jugando, hundiéndonos, hiriéndonos y volando, nadando en ese sueño líquido de mi sangre que ahora cortamos. Que fuera de mi, veo diferente, ya sin brillo, ya sin su movimiento vivo. Ahora lucimos envueltos de ella, como ennegrecida, vestida de un extraño luto… Mi mano, como buque abandonado en la costa, flota con la proa de sus dedos hacia arriba. Y te veo escapando… Escapando… Escapando… Envuelta en ese negro manto, mi corazón es ahora hemorragia de ti que mana como la tinta del calamar lastimado. Escapando haces de la claridad del agua un jardín secreto que huele a noche y naufragios… Y ya viene poco a poco la noche, la noche de terciopelo sin sus miles de clavos brillando.

Escapando, los túneles de mis brazos te dan la libertad de la herida. Para cuando me encuentren, la noche habrá caído para siempre. Para cuando me encuentre tu ya estarás muy lejos de aquí, corriendo, escapando disfrazada de tinta de calamar cortado. No más en tus ojos el reflejo de este correr maldito que nos ha traicionado… Por fin veré tu libertad con los ojos cerrados.

Armin Van Buuren - Mirage

Espejismo


Esta noche la lluvia no vendrá a lavar nuestros pecados y nadie será del todo feliz. Esta noche el único deseo vivo que tengo, es el de poder recordar, traer la valija de la memoria llena y vaciar su contenido sobre la cama. Hurgar en los retazos de recuerdos perdidos y revueltos. Recordar que mis letras se repiten incesantemente, que mis necesidades son siempre las mismas. Recordar que desconozco del fantasma que habita en tu piel. Recordar que siempre quise poder entrar en tu mirada para saber lo que estas sintiendo, pero nunca estarás lo suficientemente cerca.

Abriré la ventana, porque me ahoga el mohoso humor de mis memorias. Ocultaré mis gestos tras una cortina de humo de este nuevo cigarro, unos golpes para deshacerme de lo ya quemado. La luz del cielo ha muerto, dice una esquela opaca proyectada en los cielos, es sólo la penumbra de la casa en esta su soledad de cada madrugada.

Quietud. Respirando hondo presiento el amanecer. Y recuerdo la violencia del amor, recuerdo las torturas del deseo, las necesidades de la carne… Siempre la carne que nos arrastra mundanamente, que nos pierde sin razón ni sentido. Crueldad. Siempre la crueldad.

En medio de las memorias, cerrando los ojos, apareces y desapareces, vas y vienes y al final siempre te hundes en tus mares. ¿Yo? Yo siempre espero en la orilla un rasgo de serenidad, lleno de oscuros pensamientos, lleno de nebulosa espera.

Sangro por ti que no existes, sangro la confusión de darme cuenta que no existes. Entre mis memorias buscando, me doy cuenta que todo es demasiado borroso, presente y pasado se mezclan, se pierden. Sangro la inexistencia, sangro sabiendo que desde algún lado me observas y seguiremos sangrando eternamente hasta que logremos recordar, seguiré sangrando hasta que te encuentre, o en el tiempo perdido, o en los escombros de mi mente. Seguiré sangrando hasta que se me acabe la sangre, y recordaremos después, entre risas, que la vida es una gran broma, quizás la mas grande de todas las bromas… Mientras tanto, me resta escribir sin sentido cada noche mi confesión, y estrellarme noche tras noche en incontables espejismos.

Me he dado cuenta que este mundo es un espejismo donde me estrello cada vez que despierto.

New Order Procession

Procession


Dejar el tabaco. Dejar de tomar un poco de alcohol. Dejar las grasas. Dejar de correr porque las rodillas están demasiado gastadas. Dejar de amar porque el corazón conoce ya demasiados trucos. Dejarlo todo. Dejar la vida. Sería bueno que alguien nos dijera cuando es necesario dejar la vida para no seguir haciéndonos daño…

Sería bueno saber callar también a tiempo, aprender a que las cosas resbalen por nosotros como la lluvia sobre nuestros impermeables amarillos y negro salamandra. Brillosos, lustrosos, manteniéndonos a salvo de la tormenta, sin frío en el cuerpo al menos.

Siempre terminan así las historias: Yo en la noche de un domingo que se va. Yo frente a las letras y con la soledad de nuevo a cuestas, yo con la taza del café en las manos curando con el yodo del atardecer las heridas del alma, esas que no me alcanzo a lamer. La historia siempre es larga y confusa, y siempre la historia que termina demasiado pronto para que ninguno de los dos pudiésemos asirnos de nada. Y sentimos como nos hundimos y esto que dentro vivía, irremediablemente se asfixia.

De nuevo la noche difícil, de nuevo este vacío en el centro del cuerpo que es como si nuestro corazón fuera postre de los infortunios al que la maldición de siempre, le ha arrancado una buena cucharada.

De nuevo el amanecer vacío con esta ciudad que de nuevo queda hueca con esos lugares que sangran en nuestra memoria… Sin parar. De nuevo este día que vendrá para herirnos en lo profundo. De nuevo despertar mañana para inventarnos un sueño, para que el infinito no nos haga llorar.

Dejar el día y dejar la noche. Dejar con el nudo en la garganta (este maldito nudo en la garganta) que mis pasos me lleven lejos. Dejar que mis ojos lluevan en las arrugas de mis manos y ver si así algo brota de su aridez, porque mis manos no echan raíces en ninguna carne, porque como una extraña premonición, ambos sabíamos que no habría una segunda vez.

Dejarlo todo. Dejar… Dejar… Ahora todo se queda oscuro y frío y los muertos regresan. Los muertos que nunca nos dejan, que nos persiguen toda la vida, que andan tras de nosotros y los perros, solo los perros, pueden verlos como una procesión a nuestras espaldas mientras andamos por la vida… Entonces recuerdo porque siempre me ladran los perros…