viernes, 21 de septiembre de 2012
Sinking
En ese haz de luz que se vuelve una amarillenta línea de la tarde que se va, las persianas nos esconden como secretos que no quieren ser contados jamás. Y así dejamos el alma quieta y sedada, pálida y adormecida como lengua que ha bebido demasiado esta vez. Y con el alma callada, el cuerpo transformado en secreto, nos hundimos. Nos hundimos.
Ya no son los ánimos los mismos de antes, pensamos demasiado para caminar tan solo un paso por vez, ya no corremos tropezando pero levantándonos riendo. Algo se ha dormido también desde dentro y buscamos con que despertar ese gato que sueña dentro de uno con aun corretear dos o tres ratones mas, pero que tiene ya demasiada pereza para cazar.
No cazamos mas que resfriados en esta quietud, en esta mal sana calma que nos atormenta y angustia sin causar en la fachada un solo cambio siquiera. Quien nos mira después de una larga ausencia, nos reconoce y desconoce al mismo tiempo, pero como todos, miente y nos dice que todo en nosotros sigue igual, como si no se diera cuenta de estos herrumbres y escombros y vacíos y huecos y polvos y antigüedades coleccionadas mas a fuerza que por gusto, memorias de todo eso que no se va, que no hemos sacado para olvidar y para perdonarnos a nosotros mismos jamás.
Se acumula una película que cada vez dura mas, seguimos grabando sin parar en los estudios de una cinematografía silente y monocromática, sin mas argumento que el de continuar. Olvidamos los diálogos, la continuidad, los encuadres, e incluso la fotografía antes caliente, ahora se nos dibuja en un azul ártico que nos paraliza los huesos y nos muerde la carne.
Nos estamos hundiendo. Sin salvavidas, sin botes de emergencia, sin capitán en el barco. Nos hundimos y la superficie cada vez nos queda mas lejos de las posibilidades. Poco a poco nos hundimos y la luz se va opacando. No me creas, pero incluso el alma me parece algo mas turbia que al principio del caos.
Hablamos con nosotros mismos y nos decimos que todo está bien, que nada ha cambiado, que solo es un bache en el mar, que el agua se ha hundido un poco para asustarnos. Nos engañamos a nosotros mismos como todos los demás. Y no podemos sentir temor, ya no. Hay una línea que pasamos si darnos cuenta a partir de la cual ya no se puede regresar y se pierde en la locura aquel que en estas fronteras del abismo, muestra un poco de miedo, respeto o piedad.
Ocultamos cada vez mas. Mostramos cada vez menos. Decimos lo mismo de diferente forma, habamos poco ya, y decimos menos aún. La madera de nuestra carne se transforma en concreto, todo lentamente, paulatinamente… Imperceptiblemente. Hoy estas aquí, creyendo que te hundes, y mañana te darás cuenta que realmente estabas flotando y que ahora si, te hundes… Es el ciclo de las cosas, la marcha de los signos. El deber de tus sueños y secretos es hundirse junto contigo siempre.
Ahora la tarde se ha marchado y solo quedan sombras borrosas y rostros irreconocibles. Cierras las persianas por temor a que puedas ser visto desde fuera. Hay que extremar precauciones.
Callamos y nos hundimos. Nos hundimos. Quisiéramos olvidarlo todo, padecer de nada, volver al vacío. No sabíamos que tratando de ser importantes causaríamos el hundimiento, como sucede con todos. Pensamos que seriamos diferentes. Pesamos que nosotros romperíamos con la historia que incesante se repite desde siempre y no se rompe jamás. Ahora ya lo sabemos… Ahora ya sabemos que el deber es el hundimiento. Ahora sabemos que ya no sentimos. Ahora sabemos que ya no podremos recordar nada, algo, lo que sea. Ahora sabemos.
viernes, 10 de agosto de 2012
Waves...
En muchos sueños he visto la escencia de esto que en mis manos se desgarra al despertar. En muchos sueños he visto romperse una ola contra los diques del tiempo innamovible y la vista no abarca todas las costas de lo posible. Un día gris tras otro y uno más, hasta que todo es demasiado violeta para continuar.
Miles de sueños que se ahogan en espuma y sal. Miles de sueños que yacen en el fondo de muchas cosas sin despertar y de vez en vez existe anclas que los arrancan violenta y dolorosamente zurcando los fondos de la carne, pero nada mas. Nada mas.
Son días en que mejor es todo dejar ir, soltar los amarres de la alegría para que se vaya lejos y abra sus velas con otros vientos porque hay un estío dentro de nosotros que nos asfixia en estos tiempos... Siempre estos tiempos. Siempre creer que nada se interpone entre las olas y tu, siempre creer que es solamente agua estrellandose bajo tus pies sin pensar jamás que esta agua es la que escarba la arena bajo tus pies dejandote flotar en el aire, o arrastrandote lejos.
En muchos sueños las olas aparecen y siempre parecemos saber como no ahogarnos. Siempre el horizonte claro allá en el fondo de las cosas. Siempre la calidez de una luz que no nos toca.
Desliza la punta de tus dedos de nuevo como solias hacerlo, sobre mi. Desliza de nuevo la mirada por los cabellos mi sueño cuando bajo la tenue luz creo verte aparecer. Mueve de nuevo el estanque de silencio, dejame adivinar que las olas no nos ahogaran por siempre y que en dias como estos, simplemente flotaremos. Déjame adivinar que en tardes de lluvia las olas crecen y los destellos de gris y morado nos entristecen sin que rompamos la superficie que nos sostiene.
Muchas veces soñando con las llaves que nos abran los secretos de la marea, encontramos mapas de islas remotamente inaccesibles. Y las olas nos llevan... Nos llevan siempre demasiado lejos de donde queremos... En tarde como esta soñamos y dejamos que las olas nos lleven siempre a donde no queremos.
lunes, 30 de julio de 2012
Electronauta
Mis ojos han perdido la gravedad y la mirada flota envuelta en un velo negro de pocos brillos intensos. Tras de mi hay un fuego que extingue y consume mis combustibles internos, esos líquidos que arden con cualquier chispa y se extinguen pronto en el aire. No quedan ya reservas para retornar a ninguna parte.
Hundido sin tierra ni pertenencia en esta silla de soledad tan confortable, vislumbro abismos superiores que se abrirán al paso de mis latidos, motor inasible que lleva siempre lejos, demasiado lejos, insondables ilusiones. Marcha de pulsos digitales, códigos binarios de sístole y diástole que nadie descifra, mensaje apuntando tambien a ciegas, a nadie, a ninguna parte.
Con la lengua sin aire y estos músculos deprimidos por aplastantes sinsabores, cierro la escotilla de mis sueños para que ya no le bañen ni luz ni aire. Desgarro de uñas y metales, asfixia de ilusiones que de todas formas, no soportarían el viaje. Con la mirada fija arranco el corazón y los combustibles que sin saber alimentan su oscura vorágine. Me aferro a lo poco que queda en este habitáculo insípido en que se ha convertido mi cuerpo y mi carne y floto... Floto sin sustento en medio de la ingravidez del no me importa, del que esto se acabe, del no voy a ninguna parte.
Brillos lejanos, inalcanzables. Los cielos abismales cuando no están coloreados, suelen ser monótonos y sórdidamente desolados. Por fin la ruta a ninguna parte, por fin la nubosidad de la memoria y la sinrazón de existir. Por fin la caída de los brazos desistiendo de esto que fue un proyecto que no nos llevaría, si, adivinaste: a ninguna parte.
Floto con los ojos cerrados para no ver cuando esto acabe. Envuelto de la ingravidez de no sentir por no querer aterrizar jamás en tierra de nadie, con las reservas al rojo anunciando que pronto no habrá ya ningún viaje. Esta vez no hay las doradas manzanas ni las plateadas manzanas de nadie, ni soles ni lunas, ni nada. El vacío es simplemente flotar en el aire, solo, sintiendo tus huesos triturarse con el peso del silencio que, nuevamente, otra vez, para ti se abre.
No quedan ya reservas para ir a ninguna parte...
miércoles, 30 de mayo de 2012
Anthem
We are born of stone,
And etched by wind,
We're cast aside to live or die,
We are the pawns in our own game.
Like refugees,
Of silent wars,
We step on ever-shifting ground,
Promoting what we undermine.
For countless days,
We walked alone,
Directionless and vulnerable,
Sitting targets wearing smiles.
No one of us will go unscathed,
By private battles we have braved.
A vicious circle we have built,
Constructed from our shame and guilt.
The flags we wave,
Are set afire,
To warm the bones of infant dreams,
Even as our present's set ablaze.
The tinderbox,
We sit upon,
Decays in churning mists of fog,
And crumbles down into the sea.
No one of us will go unscathed,
By private battles we have braved.
A vicious circle we have built,
Constructed from our shame and guilt.
We lie embraced,
In the arms of dawn,
The fading echoes of pointless time,
Statuettes of ignorance.
And even as,
The clock hand sweeps,
We pay no mind to where we are,
Surely we're not allowed to die.
No one of us will go unscathed,
By private battles we have braved.
A vicious circle we have built,
Constructed from our shame and guilt.
martes, 29 de mayo de 2012
Frozen
Tengo a Dios frente a mi congelado estas noches. El silencio me invade llenando mis pulmones con un aire que no se como respirar. Mis brazos, mis pies, te trajeron hasta aquí y ahora se me escurren las noches enteras de insomnio, pasando ese momento cuando vi tu mirada asustada, como un bucle de alguna película muda y sin sentido. Sin ti, el sueño, mi sueño, jamás regresará.
Tengo las manos de Dios frente a mis ojos y no las veo moverse. Están atadas al frío que aquí amenaza y no quiero se acerque a ti. Dios me ató a mi las manos, los pies, las posibilidades todas y me hizo saber que era momento de dejar todo en las suyas, en sus manos, pies, posibilidades y voluntades caprichosas. Y no veo las manos de Dios moverse para desatarte de este estruendo sordo y ciego que ahora, amor, nos invade.
No veo las congeladas manos de Dios deshaciendo el nudo con el que esta trampa maldita, que sobre todos se cierne, te ha lazado ahora en estas noches que tanto me duelen. Y en medio de mis humanas posibilidades, que nunca son siquiera suficientes, veo tu incesante lucha, tu solitaria existencia colgando de ese nudo ciego y cruel. Es tanto el dolor, que mi llanto se queda ahogado dentro de mi, escurriendo en cada parte, sin encontrar salida alguna que apacigüe este dolor.
Dios, atado de manos, sin moverse, nos observa. Sabe que mi único sueño en estas sangrantes noches, es verte aparecer caminando por ese largo y frío pasillo en que te solté la mano y cruelmente te dejé en otras manos que no eran mas las mias, ese instante del cual me arrepiento tanto… Verte aparecer como antes, como siempre, sonriente y radiante y decirte: “anda, amor, larguémonos de aquí, a vivir lo que queremos en otra parte”… Pero no sucede, por mas que veo y paso la noche sentado frente a ese pasillo, no apareces. Y Dios que nos observa no se mueve… Tengo a Dios congelado en el corazón de estas tardes. Tengo a Dios congelado en el frío que sin ti me invade.
Quisiera congelar el tiempo también. Llevarte lejos, donde ningún frío nos alcance. Llevarte lejos es lo que tenia que haber hecho desde el principio, escapar contigo de todo esto que nos persigue y no nos dejará jamás hasta alcanzarnos, pero como quisiera hacer que a eso maldito le cueste demasiado lograrlo, que se desmaye dos o tres veces antes de vernos las huellas en la nieve, que se raspe las rodillas y el rostro antes de darnos alcance, que sufra al menos un poco y sienta lo que nosotros cuando nos persigue con su sombra.
Apunto a Dios con un arma y quiero obligarlo a hacer lo que mereces que haga, que te ayude a escapar y te devuelva a nosotros, a mi que te necesito tanto, porque no es Dios quien te mantiene en esta trampa y estado… No. Es ese nudo de una sombra maldita que no se va a pesar de que le grite tanto que te deje en paz para siempre. Es ese frío que viene a lastimarnos y que quiero atrapar en mis manos para con toda esta ciega y sorda furia, despedazarlo, arrancarle con los dientes pies y cabeza, con mis dedos, con mis fuerzas todas, extraer cada gota de sus entrañas y saber así que ya no puede alcanzarte jamás. Pisarlo hasta que sea una oscura mancha en el suelo de este pasillo que nos separa y que no me deja sentir de nuevo tu piel, tu calor, tu existencia palpitante que me llena todo y se ha convertido en mi único latir.
No es Dios quien te tendió esta trampa que nos consume en estas noches. Pero grito a Dios que te desate de esos nudos que mis manos no alcanzan a tocar, porque sólo Dios puede llegar a esas alturas. Y le he gritado, le he insultado, ofendido, suplicado… ¿Y Dios? Congelado… Y congelado quedará para siempre mi corazón si Dios me decepciona esta vez que no podría perdonarlo, si Dios no se mueve a tiempo para sacarte de aquí y entregarnos tu vida que esa maldita cosa nos ha secuestrado.
Tengo a Dios congelado en la punta de los dedos y me da miedo que no haya comenzado a moverse. Tengo a Dios congelado en mi respirar que solo me ahoga desde que solté tu mano tras ese corredor que me heló también la sangre.
Dios y yo estamos congelados. Nos miramos uno a otro porque esto fue ya demasiado y vemos como luchas incansablemente, en cada respirar y cada latido, en cada segundo... Y ni el ni yo, nos quedaremos de brazos cruzados.
Esta noche, Amor mío, apunto a Dios con un arma para obligarlo a que haga su trabajo: Sacarte de ese laberinto en que tu alma se encuentra angustiada y llorando en silencio, y que no sabes como me duele imaginarla, imaginarte, temerosa y sola en esas penumbras sin mi mano para calmarte, sin tu aliento para poder creer ser capaz de todo, sin tu mirada que me hace saber que estas aquí y no me dejarás mas… Y si Dios no me ayuda a pesar de eso, lo mataré y mataré este corazón mío que me está estallando dentro y ya no aguanto.
Tengo a Dios congelado, sin moverse y haré con él el último trato: El te saca de aquí y yo no disparo…
sábado, 31 de marzo de 2012
viernes, 30 de marzo de 2012
When It´s Over

Tras el polvo de algunas memorias y resequedades, la mente comienza a girar nuevamente. De los rescoldos del tiempo se sabe que se avecina lo cotidiano, lo usual, lo de siempre. Sólo el alma es capaz de engañar a la mente y solo la mente sabe cuando se deja engañar. El corazón? El corazón solo es un sapo que siempre late.
De pie en los escombros y sacudido por extraños alumbramientos, esto parece el paisaje de la cotidiana desilución, disolución, involución. Paredes que nada sostienen y solo quedan los clavos donde se colgaban cuadros de antiguas sonrisas. Lozas rotas por los suelos y carcomidas migajas de besos, mendrugos que nadie recogió a tiempo. Es como el tardío despertar de un primero de Enero, con la resaca en los ojos y arrepentido de todo lo que supones que en medio de la embriaguez, hiciste dejandote llevar por esos engaños del cuerpo. No lo recuerdas, pero sabes que alguien, tarde o temprano, vendrá a hacerte el recuento.
Cuando todo se acabó sabes que ha llegado la hora de buscar las botellas vacías para tirarlas al salir, desechar los cascarones de lo que bebiste hasta el hartazgo y el fastidio, hasta que la lengua se te durmiera. Buscar los ceniceros donde apagaste las colillas de esos pequeños y placenteros fuegos antes de arrojarlas con asco, lejos.
Es momento de buscar tu saco porque cuidaste no dejarlo lejos ni jamás dejar mas rastro de prendas por si alguien se ponía pesado y tendrías que salir sin despedirte. Buscar en su bolso interno tu cartera, asomarte y comprobar a cuanto asciende el gasto... Siempre divertirse es un despilfarro. Pero también siempre apartas suficiente para el taxi que te regresará a tu vida comfortablemente.
Y llega el momento en que todo acaba, ves los rostros de los presentes, iluminados ahora por la claridad del día y ya no parecen tan alegres, ni interesantes, ni tan entusiasmados como en el calor de la madrugada y sus vapores. Sabes que todo pasa, pero hay cosas que solo duran una noche. Es hora de ir a extraer tu música antes de que te rayen ese preciado disco que nadie supo entender, pero que tu lo compartiste y guardarlo en su caja, luego en tu bolso, para una mejor ocasión.
Es momento de hacer el nudo a tus zapatos que aflojaste porque pensaste en medio de la embriaguez, que te quedarías toda la vida. Es cuando todo acaba que miras alrededor y te preguntas cuanto tiempo habrá pasado. Es cuando todo termina que te sacudes de las hombreras elogios y ofensas, dichas o recibidas al calor de un tinto o uno en las rocas, que al final, todo queda entre conocidos.
Es cuando todo acaba que te miras al espejo y sabes que volverás a casa hecho una ruina, que nadie dirá nada cuando llegues y te dejarán dormir hasta que anochezca nuevamente. Es cuando todo termina que miras los sueños de todos regados por los suelos, cuando ves la última aceituna por disfrutar del tazón y te la llevas a la boca como amargo desayuno mientras contemplas el final y dejas el palillo con cuidado para que nadie despierte, porque es tiempo de marcharse. Porque la fiesta de la vida no se trata de ser quien divierta a todos con sus chistes, ni de ser quien el mejor vestido, tampoco de ser el anfitrión ni un invitado del invitado. La fiesta de la vida se trata de saber llegar no demasiado temprano, ni demasiado tarde y sobre todo, de saber marcharte a tiempo, antes de que sea demasiado tarde, cuando todo haya terminado...
lunes, 30 de enero de 2012
Cornucopia

Cayendo la noche y sus sombras alargadas. Recién a llovido con esa mansedumbre de las lloviznas que no encajan en ninguna temporada, esta lluvia de Febrero que llora en Enero no tiene sentido, como no tiene sentido este inmediato silencio de lo inevitable y sus consecuencias. Se pierden batallas y cada vez parece mas lejana la victoria, la guerra se prolonga ya demasiado y las trincheras de nuestros corazones están ya anegadas de ese llanto y lodosas de estas lejanías.
Como en esa mítica noche de tregua en el frente, nos reunimos para cantar esta noche de paz, donde el frío nos carcome los sueños y una extraña humedad nos duele en los huesos. Nuestras plegarias de salvación no serán ya de nuevo suficientes, nuestros ruegos por que Dios reuna lo que como humanos nos empeñamos en separar ya no alcanzan ni la mas baja de las nubes. No buscamos ya soluciones, sino romper el tedio de esta costumbre que como la guerra, se ha prolongado demasiado.
Atormentados en todos estos sin sentidos, en medio de estos estruendos que nos hacen brincar de la cama por las madrugadas, sabemos que las respuestas han tocado a nuestras puertas para iluminar la siempre ciega fe del amor. Estábamos aquí para respondernos, mas no para preguntarnos y ahora, las respuestas aparecen frente a nosotros tras este empañado cristal de una noche de Enero, la última noche de Enero que se empeña ya en ser Febrero, con su frío y su lluvia siempre fuera de tiempo, con su viento que grita y hace aspavientos pero que sabemos, jamás puede hacernos daño.
Así, un cuerno abundante aparece en la mesa, como banquete de nuestros sueños, o empacho de nuestras desiluciones. Un poco de vino lo resolvería todo, como siempre. Un poco de embriaguez para encontrar de nuevo en la piel aquello que creemos, son las soluciones. Un poco de enredar de nuevo los cuerpos para sentir la certeza de que esta vez, será diferente, que esta vez lo lograremos, que esta vez, al despertar, la guerra habrá terminado y comenzarán los girasoles a voltear al sol...
Un poco de vino y su embriaguez, de ese abundante cuerno de frutos secos y líquidos atormentadores, es lo que necesitamos para volver a creer que toda guerra vale la pena, que merece la pena caer en cualquier batalla iluminados por esta fe. En nuestra mesa la abundancia no aparecerá de nuevo jamás. Lo sabemos, y nos preparamos para inundar las trincheras del corazón y colocar minas a nuestras ilusiones para hacerlas estallar.
En esta noche, damos vueltas y no nos vemos, porque siempre nos damos la espalda, buscándonos. Olvidamos las reglas y jugamos como Dios nos da a entender. Nos dejamos llevar por este camino de salvajes actos y nos hundimos aún mas las espinas que salpican nuestras lenguas en cada voz.
Una extraña noche sin sentido es lo que necesitamos, una noche de abundancia, de todo lo que ya no sabemos como decirnos, una noche donde nos hartemos de comernos y bebernos y la cruda nos dure meses enteros, o toda la vida que nos queda, al menos... Necesitamos la abundancia de los cuerpos, no una noche de lluvia y frío, adornada con silencios. No una noche sin sentido como esta, donde lo que sentimos da vueltas y vueltas por la amargura, como daría vueltas, desquiciado, un payaso sin circo.
jueves, 12 de enero de 2012
A Hole In The Hands.

La grieta que se abrió a nuestros pies pronto será un abismo al que nos asomaremos para arrojar en esa mirada los sueños. Fue siempre demasiado para ser verdad, rasgamos la delicada seda del espacio y la rasgadura de nuestra esperanza se sigue corriendo infinitamente. Nos asomamos ahora al abismo bajo nosotros, que nos traga, y padecemos vértigo.
Poco a poco las sombras caerán sobre los dos y nos volveremos borrosos, un buen recuerdo, algo que soñamos y creemos que sucedió. Uno a uno, los lazos que ya son pocos se van desbaratando, los nudos nos dan tirones que lastiman nuestras manos al tratar de aferrarnos a la única cuerda restante de salvación. Pero las cuerdas se nos resbalan demasiado pronto y ya no toleramos las llagas abiertas que escuecen nuestro orgullo y respeto. ¿Es acaso la costumbre la única cuerda que nos sostiene?
Salimos uno del otro al amanecer, sin saber donde pasamos la noche estando nuestros cuerpos juntos. Noches enteras de ver como te pierdes no sé donde ni en que sueños. Eternas noches de no poder dormir admirando y escuchando como esta cuerda se estira y cruje, de humedecerla con un poco de llanto para evitar que reviente por la sequedad. Pero nos despedimos al salir el sol y el día siempre reseca nuestra única salvación.
Desapareces bajo tu propio mundo. Desparezco bajo mis propios silencios y no sabemos si la noche nos volverá a reunir. Mientras, nos perdemos de vista volviéndonos pequeños con la distancia y me dejas de ver. Dejamos de existir.
Te sé buscando otro camino, uno donde puedas crecer. En mi propio crecimiento y transformación estoy dejando mucho detrás, pero no lo puedes ver si no estas aquí. Y pienso que debe ser duro abandonar algo para buscar algo más. Siempre creemos que hay algo mas, algo mejor. Elijo no ver para no sentir, alejarme para desconocer, dejar de existir para que llegues a donde vas.
Con las horas contadas, desaparecemos y al amanecer nos alejamos hasta dejarnos de ver. Ya no puedo saber que anida en ti ni aquello que cruza tu mente y prefiero cuando nos dejamos de ver, dejar de existir, admirar el abismo en silencio para vernos desaparecer. Que los sueños se suiciden uno a uno arrojándose a esos pozos que hemos abierto para cuidar el corazón. Aunque siempre lo que salga perdiendo sea el corazón.
Saber que siempre todo es demasiado bueno para ser verdad... Saber que hay cosas que pintamos demasiado hermosas para el otro pero que no las podemos sostener. Y ya no me queda nada de ti, solo un par de agujeros en las manos...
sábado, 31 de diciembre de 2011
Emigrar

Frío en las venas cavas de añejados sueños y la sequedad de la boca que continúa con sed. Esta no es sino la estela de un año maldito que arrastraba cadenas en los pies, de un año que arrastraba la incontenible marcha del tiempo, que dejaba pedazos de horas, restos de la lepra del tiempo. Este no fue el mejor tiempo para que intentáramos ser audaces.
Ya no hay años incontenibles y desbordantes de rosa y azul, solo el morado de las noches que llenó de brillos las estrellas, la sal seca de cada llanto que cuece la carne de nuestras mejillas, que arde, que seca nuestras esperanzas y que al final, ambos tenemos destrozadas las plantas de los pies que ya se hartaron de andar, de buscar el camino, de pisotear la espera y su fe. Ya no hay respeto que nos una ni queda ya nada por salvar. El agua del pozo se ha agotado demasiado pronto y todas nuestras palabras se mudaron a otro pueblo, no nos dijeron ellas donde, para que no fuéramos a buscarlas ya nunca jamás.
Así, al final nos quedamos solos con solo nuestras manos y sin palabras. Dentro de poco, con menos miradas, y nos llenaremos de polvo y en nuestros sueños nos mudaremos a un pueblo nuevo y sin frío en las venas cavas de nuestros tintos corazones, barrica carne de roble que fuerte late y no se rompe, eso son nuestros corazones. Brindaremos mañana por esto que ya se ha ido, por esto que va dejando pedazos de si lastimosamente y escucharemos como el amor arrastra las cadenas a las que lo sujetamos para que no se fuera y que al final, se termina yendo. El tiempo dejará pedazos de horas leprosas en el suelo, horas que nadie ya querrá tocar.
Arrancaremos de nuevo esta masa, esta mole que se estacionó para nada, hecharemos a andar de nuevo la maquina de la vida, desbrozaremos los rieles y limpiaremos sus chimeneas. Partiremos cada uno sobre las vías férreas de nuestras necedades y obstinaciones que no supimos desmantelar, por diferentes caminos. Arrancaremos de nuevo pesadamente esta forma de vida, esta forma de ser, esta certeza de que las palabras no volverán y de que miradas, quedan ya muy pocas. Porque quizás este fué un año maldito para muchas cosas, para comenzar. Emigrar.
martes, 20 de diciembre de 2011
lunes, 19 de diciembre de 2011
The Saddest Of Nights

Muda la boca, sonríe. Ya no sabe como decirte que todo se torna demasiado gris para hacerlo llevadero, y las letras se le acabaron a mi lengua para decirte que así no es como tenía pintadas en mis cavernas las rupestres imágenes de la felicidad.
Callado en medio de las noches, permanecer rodeado de silencio, mudo, sin risas, sin miradas, sin escuchar nada más que el avance de las madrugadas y sus ruidos. Pasar la noche en vela imaginando historias, cosas, cualquier cosa que mate el tiempo mientras que mi brazo cruza por debajo de tu cabeza y permanezco en soledad. Cualquier cosa, hasta quedar dormido siempre cerca del amanecer.
A veces me platico a mi mismo acerca de los tiempos que no me tocó ver, de esos tiempos que desconozco pero que como se me antojan. Otras veces, me digo que todo está bien, que los latidos de mi corazón jamás habrán de detenerse, que jamás mi cerebro habrá de traicionarme durmiendo para siempre antes que yo. Las menos, me digo que este ruido imperceptible todas las noches no es el del cáncer que me corroe y yo sin saber...
Que corto es el tiempo, que mísera es la orden de que dure tan poco la vida. Que angustia me invade cuando escucho como el tiempo escurre como una gota de la llave que se tira... Se siente que en esa pequeña pero constante fuga, se escapa la vida. Una gota que cae y el segundero de mi reloj, son el ancla de mi insomnio. Que corta es la vida para pasarla con los ojos cerrados viviendo en mundos que no son este mundo. Si duermo, no sueño, o sueño poco. Ya me perderé en otros mundos cuando duerma eternamente.
No entiendo la calma de los que duermen, no entiendo la aceptación de las cosas con esa humildad y parsimonia. No entiendo como duermes mientras la vida se nos escurre de las manos, como segundo a segundo se fuga para siempre en instantes que nunca volverán. No entiendo la absoluta calma de tu respirar mientras vivimos a la expectativa de confiar que seguiremos aquí mientras ese pedazo de carne bestia que sólo late, no nos falle, no entiendo como no pasamos noches enteras viviéndonos y devorando el poco tiempo que nos han regalado, no entiendo como cierras los ojos y desapareces quien sabe donde, confiando en que ese intestino absurdo y enrollado que tengo por cerebro no se duerme antes y para siempre. No entiendo como no te despierta a media noche el corroer de un cáncer cualquiera que me invade.
No me gusta tu sueño. No me gusta porque es cuando no se donde estas verdaderamente. Y ya no sé como decirte, si cuando estés dormida o cuando estés despierta, que ya no sé como decirte que las noches me consumen y me asfixian, que es en las noches cuando suelo perderme y cavilar todas las cosas que hago siempre en mi vida, que son estupideces o locuras. Ya no sé como decirte que cuando me quedo mudo por las noches, en lo solitario, me vienen a la mente cosas, ideas que al corazón le hacen daño. Ya no se como decirte que es en las noches cuando mi alma se hecha a andar y que te saca ya mucha ventaja, que en tu andar del día, ya no la alcanzas. Ya no sé como decirte que soy como una barca vieja que se va cuando llega en las noches la Luna y se la lleva dentro la marea alta... Ya no sé como decirte que tu sueño es una puñalada.
Ya no se, de verdad como decirte en medio del día, que no entiendo como puedes dormir con esa calma confiando en que cuando despiertes, todo seguirá igual, que hay cosas que suceden cuando todo está en calma, que no entiendo como puedes dormir, como si estuvieras segura de que al despertar, no habremos, alguno de los dos, desaparecido para siempre...
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